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¿Qué hacer cuando los pasajeros invaden la cabina del avión?

El 46% de los hombres tienen confianza en que podrían aterrizar un avión comercial en una situación de emergencia, según una encuesta de YouGov difundida por The Washington Post. Las mujeres encuestadas son bastante más prudentes, pero, aun así, el 20% también se siente capaz de hacerlo.
En la era de la posverdad, no solamente se ignora lo que se ignora, sino que se desprecia el conocimiento. Nos decimos “quienes estudiaron, tienen experiencia y fueron seleccionados a través de concursos de antecedentes y competencias, no saben más que yo. Punto”.

Hasta ahora, desde los poderes judiciales se pensaba que la sociedad exige explicaciones y quiere ser informada por las autoridades responsables para saber. Aparentemente no es así: la sociedad “ya sabe” y exige que se convalide ese conocimiento (que no es una opinión, es La Verdad). Como dice Daniel Innerarity en La sociedad del desconocimiento “(…) late la idea de que el mundo, es decir, la verdad, la justicia y la democracia, están inmediatamente a nuestro alcance y que los procedimientos e instituciones para la configuración de estos valores son los culpables de su desfiguración”. La verdad está a nuestro alcance, sin necesidad de instruirnos ni probarnos, lo que sucede es que hay una élite residual que nos las escatima.
La era de la posverdad desafía a la Comunicación Judicial. Hay un cambio en las expectativas sociales y canales cada vez más directos y extendidos para expresarlas. Las nuevas configuraciones políticas, que se ubican en la extrema derecha del espectro ideológico, han confirmado que la indignación es el principal motor del activismo digital, es decir, de la necesidad de compartir y expandir en las redes sociales los mensajes y hechos (verdaderos o no) que nos resultan indignantes. Por supuesto, hay pocas cosas más indignantes que la injusticia y la definición subjetiva de lo justo y lo injusto difícilmente requiera una formación mayor a la necesaria para aterrizar un avión con 300 pasajeros. Si podemos hacer lo mismo que los pilotos sin ser pilotos, podemos hacer lo mismo que los jueces, sin ser jueces.
Para quienes no nos autopercibimos pilotos espontáneos, tal vez la lección más positiva de la pandemia reciente es la conciencia de la interdependencia y de la imperiosa necesidad de pensar con otros las estrategias para atender los desafíos de una realidad cada vez más V.U.C.A (volátil, incierta, compleja y ambigua).
El cambiante escenario social nos empuja a salir del provincialismo con el que hemos estado trabajando la comunicación judicial en nuestra región: cada país aisladamente, empezando desde cero en cada crisis y con bajísimos intercambios de aprendizajes y experiencias.
Este año nos proponemos reunir a expertos de los 23 países de Iberoamérica en un congreso al que llegaremos después de habernos reunido varias veces en talleres y conversatorios para ajustar las preguntas y explorar respuestas, buenas prácticas y lecciones que residen en las experiencias locales.
El Primer Congreso iberoamericano de Comunicación Judicial se llevará a cabo a fin de noviembre de 2025 en República Dominicana, con modalidad híbrida, presencial y virtual. Nos convocaremos responsables de las áreas de comunicación de las instituciones que integran los sistemas de justicia, expertos en comunicación judicial, periodistas, magistrados, servidores judiciales y profesionales de otras áreas de conocimiento que convergen en el esfuerzo por mejorar el diálogo los poderes judiciales con sus comunidades.
Algunos desafíos son conocidos: cómo convertir la respuesta jurisdiccional a los conflictos en historias próximas y relevantes para la población; cómo quitarle opacidad al contenido de las decisiones y sus contextos; los nuevos modelos de colaboración con el periodismo profesional; cómo intervenir eficazmente en las redes sociales. El cambio en las estrategias de legitimación y construcción de consensos, entre otros temas, requieren del intercambio y el debate para encontrar las herramientas.
La organización de estas jornadas tiene en el centro a la Asociación Iberoamericana de Profesionales de la Comunicación Judicial (JusCom) y al Poder Judicial dominicano, a través de la Cátedra de Justicia y Comunicación “Adriano Miguel Tejada”, de la prestigiosa Escuela Nacional de la Judicatura. Muchas otras instituciones, especialmente del periodismo y los sistemas de justicia, están comprometiéndose en la concreción de este evento que marca el inicio de la cooperación sistemática y permanente en la región iberoamericana.

Artículo publicado en Comercio y Justicia 

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