El presidente de la Asociación Iberoamericana de Profesionales de la Comunicación Judicial –JusCom- licenciado Kevin Lehmann firmó un acuerdo con el decano de la Facultad de Derecho y Ciencias políticas de la UNNE, doctor Mario Roberto Villegas, para el desarrollo de actividades conjuntas.
El convenio permitirá a las instituciones impulsar acciones de capacitación en materia de comunicación judicial destinadas a operadores jurídicos y a periodistas de la región.
En la firma del convenio estuvo presente la doctora Luz Masferrer, actual titular del Colegio de Magistrados y Funcionarios de Corrientes y docente de esa casa de estudios.
JUSCOM es una asociación civil cuyo fin es generar un campo disciplinar específico y jerarquizar la comunicación judicial, generando condiciones para su crecimiento autónomo. Está integrada por periodistas, fiscales, magistrados y comunicadores de Poderes Judiciales de toda Iberoamérica.
La Asociación trabaja en torno a los siguientes ejes: 1. Comunicación clara. Comunicación no verbal. 2. Construcción de consensos y gestión de crisis. Asuntos Públicos. 3. Comunicación digital. 4. Oficina Judicial y gestión de la comunicación. Estadísticas y transparencia. 5. Ética y Responsabilidad Social Judicial. 6. Género. 7. Comunicación Interna. 8. Relaciones con el periodismo y los medios.
Cada uno conforma un Instituto de Trabajo que elabora Guías de buenas prácticas; Recomendaciones; Estándares de calidad; Artículos de análisis y difusión y Propuestas y proyectos de capacitación.
¿Le gustó? Compártalo en:
Artículos relacionados
Este acuerdo, rubricado por Marcela De Langhe, Presidenta del Consejo Académico del CFJ, y Kevin Lehmann, Presidente de JusCom, establece una plataforma de colaboración recíproca.
En la era de la hiperconectividad, la solidaridad toma nuevas formas. La ciudadanía utiliza la tecnología para amplificar causas y sentirse parte activa frente a desafíos y soluciones colectivas.
La labor de la justicia no termina en el veredicto. Cada palabra emitida por los tribunales construye la narrativa oficial de nuestra realidad. Este artículo postula cómo la comunicación judicial tiene el poder de perpetuar la violencia o convertirse en la herramienta definitiva para desmantelarla.
En tiempos de sobreexposición digital y presupuestos ajustados, oficinas judiciales y estudios jurídicos —grandes o pequeños— comparten los mismos desafíos. La buena noticia es que la comunicación eficaz no depende del tamaño del equipo, sino de la claridad de propósito.